Los Cuatro Enemigos..

10 Jul

 

 

En nuestra relación con el Señor hay varios enemigos que se interponen entre Dios y nosotros. Ahora identificaremos a cuatro de ellos y veremos la solución que nos da la Biblia para vencerlos.  

  

1° ENEMIGO: SATANÁS  

  

Efesios 6:11-12 dice VestÍos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”  

  

El enemigo más común para las personas, crean o no en Jesús, es Satanás y los demonios, por lo que debemos aprender a luchar contra él. Aunque es el principal enemigo, tampoco debemos caer en pensar que son los que tienen la culpa de todo. 

Debemos creer que todos los demonios se sujetan en el nombre de Jesús. Jesús lo dijo, que todo lo que atamos en la tierra es atado en los cielos. Si atamos al hombre fuerte podemos saquear su casa. 

  

He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará “(Lucas 10:19)  


Mientras mantengamos la confianza de que en el nombre de Jesús todo demonio se sujeta, el diablo no nos puede dañar. 

Por los frutos se conoce a las personas, pero también por su autoridad. Una de las maneras de saber que nuestro nombre está escrito en los cielos cuando los demonios se nos sujetan.
Jesús delegó la autoridad para echar fuera demonios a sus doce:
“Entonces llamando a sus doce discípulos, les  

dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. “(Mateo 10:1)
 

  

 

 

Necesitamos Discernimiento:
Para no llamar demonio a toda manifestación o circunstancia presente en nuestra vida:
1. Hay ;(borrachera, adulterio etc)
2. Hay ;(glotonería, chisme, envidia)
3. Hay ;(comer, dormir, descansar)
4. Hay ;(cáncer, artritis, epilepsia)
5. Hay ;(lunáticos, endemoniados) 

Necesitamos Resistirle: Santiago 4:7 

La mejor forma de resistirle según este texto, es sometiéndonos o sea viviendo en obediencia a Dios. 

2° ENEMIGO: LA CARNE 

Cuando el diablo va a tentar a alguien, lo tienta en cuestiones de su propia carne. Gálatas 5:16 en adelante dice: “Digo, pues: Andad en el Espíritu,  y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es  contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”  


Este pasaje no dice “no tengáis deseos carnales”, pues esto es imposible; lo que nos corresponde es no satisfacer los deseos carnales. No es más santo el que menos deseos de la carne tenga, sino el que menos los satisfaga. 

Cuando no lo hacemos, crecemos en dominio propio. Cuando satisfacemos los deseos de la carne, nos volvemos contra el Espíritu; entonces ya no sólo es nuestra enemiga, sino del Espíritu también. Siempre vivimos haciendo lo que no queremos, pues al agradar al Espíritu,
la carne se queda inconforme; cuando agrado a mi carne, el Espíritu se queda inconforme. Si damos fruto del Espíritu, se hace morir la obra de la carne. 

 Los tres tipos de personas según la Biblia: 

natural (psuchikos) existencia. I Corintios 2:13-15 (el cual no percibe ni entiende las cosas del Espíritu). 

carnal (sarkikoi) dominados por la carne 1 Corintios 3:3-4 / 2 Pedro 2:10 (inmaduro, rebelde, seducido por el mundo y que permite el pecado) **simplemente aún no ha muerto con Cristo’’ 

Santiago 3:13  I Pedro 2:11 

espiritual (neumátikos) aquel que anda con y bajo el Espíritu 


Romanos 8:5-13 dice: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son 14 enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.”  

Este pasaje no está hablando de conversos e inconversos, sino a hijos que son carnales. A la carne no se le puede reprender ni echar fuera, pues no es demonio. A la carne se le sujeta, y esto se logra haciendo morir las obras de la carne todos los días a través de satisfacer los deseos del Espíritu. 

  

  

  

  

3° ENEMIGO: EL MUNDO  

‘No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la  vanagloria de la vida, no proviene del deseo de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2:12-17)  

Aunque estamos en el mundo no pertenecemos al mundo. No sigamos, pues, la corriente de éste mundo. No debemos amarle ni dejarnos seducir por él, pues es pasajero. Pero los que creen en Su palabra y hacen Su voluntad, la cual no pasa, permanecen para siempre junto con ella. Jesús rogó no porque fuéramos quitados del mundo, sino porque fuéramos guardados del mal. (Juan 17:15). 

Cuando nacemos de Dios y le creemos, vencemos al mundo: “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (I Juan 5:4-5)
1 Juan 4:4-6 “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Quien cree esto, entonces vence al mundo.

Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios.” 

4° ENEMIGO: UNO MISMO  

Pablo le dijo al joven Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo ya los que te oyeren.” (1 Timoteo 4:16)  

El “yo” es un enemigo de uno mismo. La Biblia dice que el corazón es engañoso y perverso, ¿quién lo entenderá? Por eso debemos auto disciplinamos y ejercer dominio propio. Mucha gente juega su propio juego, le echa la culpa a todo, y se engañan a ellos mismos. La Biblia habla que nos podemos engañar a nosotros mismos (Jer 37:9, Gal 6:7); por esto, debemos tener cuidado. 

Si ya te conoces a ti mismo, entonces cuídate de ti. De ti mismo nadie puede cuidarte más que tú.
En 1 de Corintios 10:12 leemos; “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga… “Aprende a conocer aquellas áreas en tu vida en las cuales debes poner más atención y cuidado para no exponernos jamás a situaciones que pudieran atentar contra nuestra integridad espiritual.
Conclusión  


A Satanás se le vence con fe en el nombre de nuestro Señor Jesús; las obras de la carne desaparecen al no satisfacerlas y obedecer al Espíritu; el mundo es vencido a través de nuestra fe, y a nosotros mismos, cuidándonos para no caer en autoengaño. 

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