“Buscando la presencia de Dios”

30 Jul

Santiago 4:8

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

  1. I.            Que es la presencia de Dios?: Es cuando perdemos conciencia del mundo natural propio (matrimonio, trabajo, salud, familia, etc…) y tomamos conciencia del mundo espiritual de Dios y nuestra relación con Él.

Para que la presencia de Dios venga  nosotros hay que pagar un precio. Wow!! que poder!! que prédica ungida!! que dones tiene tal predicador!! y nos olvidamos del precio, que en principio esa persona, tan humana y con defectos como uno, tubo que pagar y está pagando por estar en el ministerio y para ser usada de esa forma por el fluir del Espíritu Santo, a veces tan solo por amor a Dios y a aquellos por quienes ha sido llamada a servir.

Nosotros vemos los modelos terminados, grandes hombre y mujeres de Dios a través de los cuales Dios bendice nuestras vidas, pero ellos son personas como cualquiera, hay una diferencia clave en su vida y en su comienzo al servir a Dios, esto es: Su hambre y sed, su “desesperación santa” por más del Señor y por el Espíritu Santo es muy grande. Esto les ha llevado en un proceso en su vida en el cual a pesar de las circunstancias (algunas no muy diferentes a las nuestras), no cesaron de buscar, creyéndole al Señor y confiando en su poder.

La palabra de Dios nos dice: ” Bienaventurados los que tienen HAMBRE y SED de Justicia, por que ellos serán saciados” Mateo 5:6. Los que tienen hambre y sed, no otros, no los que tienen grandes cualidades, o hacen grandes obras, sino aquellos que están sedientos.

¿Hay más? ¿Ustedes creen? Y si creemos que hay más de Dios, si realmente sabemos que hay mucho más de Dios que podríamos estar recibiendo, que esta esperando por nosotros. ¿Qué deberíamos hacer? ¿No deberíamos acudir al Señor y a su presencia? Buscar.. Clamar…y no cesar hasta recibirlo.

  1. II.          Moisés estaba convencido que sin la presencia de Dios en su vida, era inútil que él intentara cualquier cosa. Cuando él habló cara a cara con el Señor, el dijo, “…Si tu presencia no va con nosotros, no nos hagas partir de aquí.” (Ex. 33:15). Él estaba diciendo, “Señor, si tu presencia no esta conmigo, entonces no iré a ninguna parte. ¡No daré un solo paso si no estoy seguro que estas conmigo!”

Moisés sabía que era la presencia de Dios en Israel que distinguía al pueblo de otras naciones. Y lo mismo es cierto de la iglesia de Jesucristo hoy en día. Lo único que nos distingue de los incrédulos es que Dios “esta con nosotros” – dirigiéndonos, guiándonos, obrando su voluntad en y a través de nosotros.

A Moisés no le importaba como otras naciones recibían su dirección, formaban sus estrategias, dirigían sus gobiernos o sus ejércitos. Él dijo, “Nosotros operamos en un principio. La única forma en que podemos ser guiados o gobernados, para hacer guerra y sobrevivir en esta tierra, ¡es teniendo la presencia de Dios con nosotros!

“Cuando la presencia del Señor esta en nuestros medios, nadie nos puede hacer daño. Pero sin él, somos impotentes, reducidos a nada.

Esta es la forma en que Dios contesto la audaz declaración de Moisés: “…Mi presencia irá contigo, y yo te daré descanso.” (verso 14). ¡Que increíble promesa! La palabra hebrea para “descanso” aquí es “un descanso tranquilo y confortable.” Dios estaba diciendo, “¡No importa los enemigos o las pruebas que enfrentes, siempre podrás encontrar un descanso tranquilo en mi!”

Piensa en esto: Si una iglesia tiene la presencia manifiesta de Dios en sus medios, no habrá ajetreo ni bullicio, sudor o lucha. Las reuniones de adoración no serán apuradas, con tres canciones, una ofrenda y un sermón corto. Al contrario, habrá un paz calmante, un descanso tranquilo – ¡y todos los que entren por las puertas lo sentirán!

  1. III.        El antiguo testamento está repleto de recuentos de las bendiciones maravillosas que vinieron sobre aquellos que tuvieron la presencia de Dios con ellos

Considera estos ejemplos del antiguo testamento de la bendición que la presencia de Dios trajo a las vidas de sus seguidores:

  • Abraham: La presencia de Dios era tan evidente que, hasta los impíos a su alrededor reconocieron la diferencia entre sus vidas y la de él: “…Abimelec…habló a Abrahán, diciendo: Dios está contigo en todo lo que haces;” (Gen. 21:22). Este rey impío estaba diciendo, “Abrahán, existe algo diferente en ti. ¡Dios te guía, te preserva y te bendice dondequiera que vas!”.

 

  • Josué: Dios le prometió a Josué que ningún enemigo podría enfrentarse contra él mientras la presencia de Dios estaba con él: “Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente,…” (Josué 1:5-6). Cuando el Espíritu de Dios esta presente con nosotros, podemos ser fuertes y valientes – ¡porque ningún enemigo puede hacernos daño!.

 

  • Gedeón: Dios le dijo a Gedeón. “…¡El Señor está contigo, guerrero valiente! …Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel…” (Jueces 6:12, 14). La frase “la fuerza” en este verso se refiere al verso anterior – “el Señor está contigo.” ¿Puedes ver lo que Dios está diciendo? “Gedeón, hay un poder en ti que es tan poderoso, que puede salvar a Israel. ¡Y ese poder es mi presencia!”

 

  • Jeremías: Dios le advirtió a Jeremías que la nación entera se volvería contra él y rechazaría sus profecías. Sin embargo, Dios prometió, “…pelearán contra ti, pero no te podrán vencer, porque yo estoy contigo para salvarte y librarte…” (Jer. 15:20).

Su propósito es animarnos y exhortarnos a buscar la presencia de Dios en nuestras vidas. Cada uno de nosotros tiene un poderoso testimonio de lo que la presencia de Dios ha hecho por nosotros – guiando nuestras vidas, abriendo puertas, quitando obstáculos, derritiendo corazones, y haciéndonos intrépidos.

***Ejemplo de Pastor Raul y construcción de Oasis.

  1. IV.         Existe una condición para conseguir y mantener
    la presencia de Dios en nuestras vidas.

Dios da una condición a su presencia en nuestras vidas. Esta condición se encuentra en 2 de Crónicas 15.

El rey Asa había dirigido los ejércitos de Judá a una gran victoria contra el ejército de un millón de hombres de Etiopía. Sin embargo, Asa testificó que fue la presencia de Dios que dispersó al enemigo:   “Entonces Asa invocó al Señor su Dios, y dijo: Señor, no hay nadie más que tú para ayudar en la batalla entre el poderoso y los que no tienen fuerzas; ayúdanos, oh Señor Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos y en tu nombre hemos venido contra esta multitud… Y el Señor derrotó a los etíopes delante de Asa…” (2 Crónicas 14:11-12).

Mientras Asa y sus ejércitos tomaban la delantera en la procesión triunfal de regreso a Jerusalén, un profeta llamada Azarías los encontró a la entrada de la ciudad con este mensaje de Dios: “Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: el Señor estará con vosotros mientras vosotros estéis con él. Y si le buscáis, se dejará encontrar por vosotros; pero si le abandonáis, os abandonará. Y por muchos días Israel estuvo sin el Dios verdadero, y sin sacerdote que enseñara, y sin ley. Pero en su angustia se volvieron al Señor, Dios de Israel, y le buscaron, y él se dejó encontrar por ellos.” (15:1-4).

Este es el secreto de conseguir y mantener la presencia de Dios en tu vida. El Señor le recordó a Asa, claramente, sin rodeos: “Asa, nunca olvides como conseguiste esta victoria. Me buscaste con todo tu corazón, te volviste a mí completamente, cuando estabas en problemas – y yo te envié mi presencia. ¡Fue mi presencia que hizo huir a tus enemigos!”

Ahora Azarías le estaba diciendo a Asa, “Recuerdas, ¿cómo estaba el reino antes que tomaras el poder? Todo estaba descentrado, sin ley, sin dirección, sin enseñanza recta. ¡Todos eran una ley a sí mismos, haciendo como les pareciera!”

Esta es una imagen correcta de muchos hogares cristianos en la actualidad. Todo está fuera de orden, sin autoridad, paz o descanso. Todos hacen como les place. Muchas de las tales familias se han convertido en desordenes trágicos y disfuncionales.

Las promesas de Dios no cambian y su palabra promete, “Por el resto de tu vida – mientras continúes buscándome – yo estaré contigo. ¡Cada vez que clames a mí, siempre seré hallado por ti!”

 “…el Señor estará con vosotros mientras vosotros estéis con él….” (15:2).

  1. V.        Según las Escrituras, nuestra mayor preocupación es seguir buscando de Dios, para asegurar su presencia con nosotros.

Dios hace su pacto de gracia con cada creyente. No obstante, este pacto es estrictamente condicional. Las escrituras aclaran que si nos atenemos a la regla de este pacto, gozaremos de increíbles bendiciones de la presencia de Dios en nuestras vidas.

Dios reveló este pacto de su presencia a través de un profeta anónimo quien le llevó un mensaje a Elí, el sumo sacerdote de Israel. En ese tiempo, Elí estaba descarriado. El Señor le había hablado, advirtiéndole en contra de permitir pecado y compromiso. Pero Elí ignoró todas las palabras de Dios. Y ahora, este profeta anónimo le dijo a Elí, “…Por tanto, el Señor, Dios de Israel, declara: “Ciertamente yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí para siempre”; pero ahora el Señor declara: “Lejos esté esto de mí, porque yo honraré a los que me honran, y los que me menosprecian serán tenidos en poco.” (1 Samuel 2:30).

La frase “tenidos en poco” tiene que ver con Dios quitando su presencia. Esto no significa que una persona está maldecida, sino más bien que tendrá que caminar por el poder de su propia carne. Dios le estaba diciendo a Elí, “Mi intención fue bendecir tu casa, darte favor. Pero me has menospreciado, haciéndote suave con el pecado y permitiendo que tu lujuria me eche a un lado. ¡Ahora quitare mi presencia de ti!”

Muchas personas vienen a Cristo con un gran desborde inicial de fe. Sin embargo, al pasar el tiempo su celo se gasta, y comienzan a descuidar al Señor. Menosprecian sus mandamientos y vuelven a sus viejos caminos de pecado. Más ellos aun creen que la presencia de Dios permanece sobre ellos. ¡No – ese es un gran engaño, una mentira, una ilusión! La Biblia aclara: ¡Si tu lo dejas, él te dejará a ti!

Si continuamos en pecado, su presencia no estará con nosotros – y nuestras vidas no serán instrumentos de su poderosa presencia. ¡Viviremos según la carne – luchando, pataleando, sin poder ni dirección!

 

  1. VI.         Como buscar la presencia de Dios.

Primero, haga lo que sea necesario para entrar en forma conciente a la presencia de Dios (Él siempre está ahí). Si usted quiere sentirse más cerca de su esposa, no lo logra reflexionando sobre usted. Lo mismo ocurre con Dios.

Segundo, amplíe su conocimiento y su concepto de Dios. Una excelente lectura.

Tercero, identifique cuáles son las actividades y disciplinas espirituales que le resultan más atractivos a su forma de ser.

Ocho ideas prácticas

1. Contemplación. a. En sus obras. En su Palabra

2. Belleza. Piense en cuán difícil sería hacer un árbol.

3. Estudio de la Palabra de Dios..

4. Música.

5. Oración.

6. Servicio. Para algunos hombres, la presencia de Dios se siente más al servirle.

7. Comunión.

8. Escuchando la Palabra.

 

  1. VII.       Conclusión.

Moisés buscaba de Dios por una manifestación contínua de su presencia: “…que yo te conozco…” (Ex. 33:13). Y Dios le contesto, “…Mi presencia irá contigo, y yo te daré descanso.” (verso 14).

Lo que Dios nos está diciendo aquí es tan sencillo: “¡Toma tiempo para conocer a mi hijo! Escudriña mi palabra y búscame en tu habitación secreta de oración. Entonces, mientras habitas en mi presencia, tus ojos comenzarán abrirse a mi gloria. Todo está revelado en Cristo. Él es la revelación plena de mi amor, gracia, misericordia y bondad.

Amado, deja de buscar una señal. Deja de esperar que alguna fuerza sacuda el edificio de tu iglesia, o que algún predicador te imponga las manos y solucione todos tus problemas. ¡Busca al Señor a solas! Su palabra lo dice claro – o disfrutarás de su contínua presencia o la menospreciarás: “Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo…” (II Crónicas 16:9).

Búscale con todo tu corazón y desea su presencia diariamente en tu vida. ¡Entonces conocerás y experimentarás la increíble gloria de Dios!.

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